Haciendo un poco de memoria ......

Se han encontrado restos de hachas y otros utensilios de piedra en lugares cercanos a Uceda (cuevas del Reguerillo y del Aire), que indican la ocupación de la zona en el Paleolítico.

Los primeros pobladores de la Villa de Uceda se podrían remontar a la Edad de Bronce, desde ese momento se suceden una serie de ocupaciones a lo largo de la etapa celtibérica y romana, se cree que el nombre Uceda proviene de la antigua ciudad romana Uscelia , conquistada por el pretor Cayo Faminio hacia el 190 A.C. .

Posteriormente, en los siglos V al VII, Uceda pasa a ser de dominio visigodo. Es al finalizar este periodo cuando hace aparición una de las culturas más importantes en la historia de España, los musulmanes, y con ellos la militarización de la zona, así en la villa de Uceda se construye el Castillo-Fortaleza, y con el una serie de torres vigía para avisar mediante señales de humo o fuego de los avances del enemigo, se conservan restos de estas torres en El Berrueco, la urbanización Cotos de Monterrey, El Vellón y en Torrelaguna, de donde deriva su propio nombre. En 1031 se fragmentó el territorio de Al-Andalus en diversas taifas, quedando Uceda integrada en la de Toledo.

La Reconquista ......y el Arzobispado de Toledo

En 1085, Toledo fue tomada por Alfonso VI, y con la ciudad cae toda su taifa, incluida Uceda, quien queda bajo el poder directo de los Reyes de Castilla debido a su importancia estratégica. Uceda pasa a controlar el curso medio del Jarama desde su castillo.

En 1249, el rey Fernando III dona el señorío de Uceda a su hijo Don Sancho, Arzobispo de Toledo, pasando así la villa y tierras a manos de los arzobispos toledanos. Bajo esta tutela la Villa mantuvo una prospera actividad de tipo agrícola y mercantil. A mediados del siglo XIII, Uceda ejercía su dominio en 19 aldeas (El Cubillo, Mesones, Valdenuño, Fuentelahiguera, Viñuelas, Villaseca, La Casa, Fuente el Fresno, Matarrubia, Puebla de Valles, Valdesotos, Tortuero, Valdepeñas, Alpedrete, El Berrueco, Cabanillas de la Sierra, Venturada, Redueña y Torrelaguna). En este periodo se construyen las iglesias de la villa, y el otorgamiento de fueros y el privilegio de ferias. Tuvo gran importancia su judería hasta la expulsión de los sefarditas por los Reyes Católicos (1492).

Es en este periodo cuando Uceda inicia varios pleitos con los señoríos limítrofes, lo que hace que la villa empiece a perder parte de su territorio. En 1390, Torrelaguna se exime de la jurisdicción de Uceda, ejemplo que más adelante seguirán otras aldeas (El Cubillo en 1589, ...., Patones en 1769). El punto álgido de la decadencia de Uceda llega en el siglo XVI, con la perdida de las tierras de la vega del Jarama también pierde en control de los caminos, cañadas y trashumancia. La población de Uceda empieza a extenderse fuera del recinto amurallado y a extender el arrabal, también se inicia la construcción de la nueva iglesia (Iglesia de Nuestra Señora de la Varga).

La villa permaneció en poder de los arzobispos de Toledo hasta que el Rey Felipe II, en 1575, con licencia del Papa Gregorio XIII, las vende a D. Diego Mejía de Avila y Ovando, quien se convertiría en el Conde de Uceda, para poder sufragar los gastos de las guerras en las que estaba inmerso. Los vecinos reaccionaron y, apelando al recurso legal del tanteo, solicitaron hacerse dueños de su propia jurisdicción. Tras diversos pleitos, en 1593 consiguieron su independencia, quedando sometida solamente al poder real. Pero las deudas ocasionadas obligan a vender la villa por sus vecinos, es el duque de Lerma, Cristóbal Gómez de Sandoval, favorito de Felipe III, quien la compra junto con sus alquerías, en 1609, un año después recibió el título de duque de Uceda.

De esta época nos quedan algunos documentos que describen la Villa de Uceda, de entre los que destacan 'Las relaciones topográficas de Felipe II', documento que podemos leer en la página web de la Universidad de Castilla la Mancha (Ver documento).

Proyectos Hidráulicos......

En el siglo XVIII llegaron, de la mano del Conde de Cabarrús, los primeros aprovechamientos hidráulicos del Jarama para el regadío de su fértil vega (Canal del Conde de Cabarrús (1790)). La acequia se iniciaba mas arriba de El Pontón de la Oliva y permitía el riego de las vegas de Uceda, Torremocha, Patones y Torrelaguna.

La decisión de abastecer de agua Madrid mediante el Canal de Isabel II, hace que muchos vecinos de Uceda trabajen en sus obras, especialmente en la construcción de El Pontón de la Oliva (1858), La Güesa y La Parra. El embalse de las aguas del Jarama eliminó los problemas que el entonces caudaloso río Jarama causaba en el puente y la barca que lo atravesaba hasta esos días. La última obra de importancia ha sido la presa del Atazar en el río Lozoya. Las desamortizaciones de bienes civiles y eclesiásticos llevadas a cabo por Madoz y Mendizábal a mediados del siglo XVIII causaron la desaparición del convento de franciscanos y la casa perteneciente a los cartujos de El Paular. La guerra civil también causó graves destrozos en el patrimonio eclesiástico de Uceda. Tras unos duros años de posguerra, la Villa de Uceda ha ido poco a poco mejorando hasta el día de hoy, llegando a tener una buena infraestructura de servicios.

La última pérdida de territorio de la Villa de Uceda ocurrió en 1982 debido a la expropiación por parte del Ministerio de Defensa de unos terrenos para instalar en ellos la Brigada Paracaidista, cosa que no ha ocurrido, ni se prevé ocurra.

Algunos nombres importantes

A continuación mencionaremos algunos de los más importantes vecinos que Uceda ha tenido.

Santa María de la Cabeza y San Isidro Labrador

María Toribia nació en Caraquiz aldea de Uceda al filo de los siglos XI y XII, e Isidro en Madrid. María se trasladó muy joven con unos parientes a Torrelaguna y allí conoció a Isidro, casándose en la iglesia de Santa María Magdalena.

Ambos se trasladan a Madrid donde nace su hijo Iván, y donde esta el pozo del conocido milagro del Santo.

Queda Isidro viviendo en Madrid y María se traslada a Caraquiz con su hijo, para poder atender sus devociones, María cuida la ermita de la Virgen existente al otro lado del río Jarama en el término de Torrelaguna, actualmente en ruinas.

María volvió a Madrid a cuidar a Isidro que fallece en 1172, y después vuelve a Caraquiz donde muere a los ochenta años, sus restos se encuentran en la Catedral de Madrid.

Francisco Ximenez de Cisneros

Aunque nació en Torrelaguna, el Cardenal Cisneros está muy unido a la historia de Uceda, pues allí empezó su vida como arcipreste. Este cargo le costó enfrentamientos con el Arcipreste Carrillo, que acabaron con el encarcelamiento de Cisneros en la Fortaleza de Uceda, aunque finalmente pudo salir y ocupar su cargo que abandonó poco después para ir a Siguenza. En Uceda existe una casa en la que probablemente Cisneros vivió.

Juan Vela de Bolea

Es el más popular de las personas ilustres que tuvo Uceda, sobre todo debido a las leyendas que sobre él se cuentan.

Son innumerables las hazañas de este capitán en la campaña de Flandes, entre las cuales se cuenta cuando el capitán español pasó a nado el río Elba, para alcanzar las barcas guardadas por el enemigo y con ellas hacer un puente para que cruzase el ejército del emperador Carlos V, que realizaba campaña contra el duque Juan Federico, que con otros príncipes formaba la Liga Smakalda, ese mismo día fue apresado el duque y vencido el enemigo.

El capitán siempre fue muy devoto de la Virgen de la Varga, y con su ayuda logró matar a una gran serpiente que, según la tradición, amenazaba la villa de Uceda. Participó como representante del pueblo en el proceso de venta de la villa contra el conde de Uceda.
Murió en 1592.

Los Duques de Uceda

Sin ser vecinos, ni nacidos en Uceda, vamos a mencionar aquí este título nobiliario.

Uceda, se fue inicialmente condado al ser vendida a Diego Mexía de Avila y Ovando, el cual se convirtió así en el primer conde de Uceda.

Después de ser comprada por el pueblo, volvió a ser vendida a Cristóbal Gómez de Sandoval y Rojas, que recibió el título de duque de Uceda. El palacio ducal de Uceda fue lo que hoy es la Capitanía General, en la calle Mayor, en Madrid, siendo construido por el primer duque.

Actualmente el título recae sobre la duquesa de Uceda, doña Pilar de la Torre y Téllez-Girón.

BIBLIOGRAFIA
Lupe Sanz Bueno - Uceda, notas sobre su historia, arte y costumbres - Editorial AMURAVI 1990
Folleto turístico editado por el Ayuntamiento de Uceda - 1999

» Ir al inicio

Leyendas y milagros, todos ellos relacionados con la patrona de la Villa, la Virgen de la Varga, hay muchos en la historia de Uceda, empezando por la propia aparición de la Virgen en la cuesta del mismo nombre, y según algunos historiadores llegaron a ser comprobados y aprobados unos 500.

Aquí solamente vamos a mencionar tres de estos, que consideramos los más relevantes.

De como se encontró la imagen de la Virgen......

Según el relato de la tradición y la leyenda popular, remontándonos a la época islámica, cuando hallándose próximos los sarracenos a la entonces célebre y floreciente villa de Uceda, decidieron sus religiosos moradores, conocedores de los desmanes y atrocidades de los árabes, librar de toda ofensa y agravio a la sagrada imagen de su amantísima protectora. Los fieles decidieron esconder la imagen, al modo que los vecinos de Madrid hicieron con Santa María de la Almudena, en uno de los muros de la villa, el más inmediato a las puertas principales que miraban al mediodía, algo inclinado al poniente. Se hizo un hueco suficiente para colocar la imagen y una lamparilla de plata que dejaron encendida después de cerrar el hueco. Esto pudo ocurrir cerca del año 714.

Uceda fue tomada por los árabes, siendo reconquistada después por los cristianos, siendo olvidada la imagen y su ocultamiento. Fue alrededor de 1420, cuando aquella lamparilla colocada por los fieles de Uceda, conservada encendida durante tanto tiempo, comenzó a despedir rayos que asombraron a los vecinos de la villa, alertados por el vecino que vio primero dichos rayos, los vecinos descubrieron la imagen, conservada en perfecto estado después de tanto tiempo, y la lamparilla encendida. La imagen fue trasladada en solemne procesión a su antigua iglesia.

De como fue liberado Diego de Illescas de su cautiverio......

El primero de los milagros conocidos data del año 1560, y cuenta que Diego de Illescas, natural de Uceda, hallándose peleando contra los moros en Granada, cayó prisionero y llevado cautivo a Orán, allí fue encadenado con pesadas cadenas, asidas a tres argollas, que le pusieron en la garganta y en los pies.
Diego era un ardiente devoto de Nuestra Señora de la Varga, y siempre que podía le rogaba que le librase de las cadenas y le sacara de las mazmorras restituyéndole a su patria. Así se encontraba, en la víspera de la festividad del 15 de Agosto, cuando de repente se despertó fuera de la prisión y puesto en un camino con entera libertad, aunque con las cadenas. Echó a andar y al cabo de un día de camino se encontró a la puerta del templo de Santa María de la Varga, asido aún a sus cadenas que colocó como exvoto en el templo. Se cuenta que aun se conservaban las cadenas en 1874.

Este milagro se encuentra representado en el bajorrelieve que se encuentra encima del portal principal de la iglesia de Nuestra Señora de la Varga.

De como Juan Vela de Bolea acabó con la horrible y monstruosa sierpe......

Juan Vela de Bolea (el capitán Bolea) fue una de los principales personajes de la historia de Uceda, a el se le atribuye un hecho dentro de la leyenda y tradición popular, fechado alrededor de 1590:
Infestaba a esta tierra una horrible y monstruosa sierpe, no solo asustando con sus ruidosos silvos, sino también devorando, y siendo despojos de su voracidad quantos racionales e irracionales se la presentaban: a estos estragos pudo poner fin nuestro devotísimo e ínclito Capitán; pues prevenido de oraciones y súplicas fervorosas a su amantísima Imagen de la Varga, no obstante hallarse en edad muy avanzada, armado del inexpugnable escudo de su retrato, desafiando en campo raso a la serpiente horrible, invocando el dulce nombre de la Virgen, quedó la fiera por despojo del fuerte brazo de Bolea, y puesto término a tantos estragos: desentrañaron la monstruosa sierpe, que era del tamaño de un becerro anual, y colocaron en la Iglesia la cabeza, espinazo y alas, que tanto en el día acreditan su fiereza, como que solo con auxilio superior pudo quedar por trofeo del brazo humano.

Existen testimonios escritos de la existencia de restos de un esqueleto de un extraño animal colgados en la nueva Iglesia de Santa María, hasta principios del siglo XX.

Como en el caso anterior este milagro se encuentra representado en el bajorrelieve que se encuentra encima del portal principal de la iglesia de Nuestra Señora de la Varga.